Por qué la capacitación es parte indispensable del proyecto
La cámara, la barosala y el mantenimiento no son suficientes si el equipo médico-operativo no está preparado. Una capacitación deficiente compromete la seguridad del paciente, complica la operación diaria y limita el aprovechamiento real de la inversión. Por eso integramos la capacitación al proyecto de implementación, no como un curso aislado.
La capacitación cubre tres frentes: clínico (indicaciones, contraindicaciones, monitoreo), operativo (manejo de cámara, perfiles de tratamiento, respuesta a alarmas) y de seguridad (protocolos de oxígeno, contingencias, evacuación).
Programas por perfil profesional
El contenido se adapta al rol del participante.
- Médicos: indicaciones, criterios de selección, monitoreo clínico
- Enfermería: preparación del paciente, monitoreo durante sesión
- Técnicos operadores: manejo de cámara, perfiles, alarmas
- Personal de soporte: seguridad, oxígeno medicinal, protocolos
- Equipos veterinarios: manejo específico para pacientes animales
- Comité de seguridad institucional: protocolos y contingencias
Formato y duración
La capacitación inicial es presencial, en la propia institución del cliente, antes del primer paciente. Combina sesiones teóricas, prácticas con la cámara recién instalada, simulaciones de contingencia y revisión documental. La duración estándar va de 3 a 8 días según perfiles y tamaño del equipo.
Continuidad: refrescos y nuevos integrantes
Después del arranque ofrecemos sesiones de refresco anuales, capacitación para personal nuevo y soporte ante incorporación de nuevos protocolos clínicos. Es la forma más efectiva de proteger la curva de aprendizaje del equipo a lo largo del tiempo.
Documentación clínica y operativa
Toda capacitación se acompaña con material de referencia: protocolos clínicos, manuales operativos, checklists de seguridad, formatos de registro, plan de contingencias. La institución queda con su biblioteca propia para sostener la operación.
